miércoles, 10 de febrero de 2016

Piden al Papa poner “nombre y apellido” a responsables de la violencia en México| ¡Migajas NO, señor Papa! (Observaciones desde el México Ateo)

El Papa Francisco en la Basílica de San Pedro. Foto: AP / Alessandra Tarantino

La organización Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), pidió hoy al Papa Francisco que durante su visita a México se reúna personalmente con familiares de desaparecidos para que escuche, “de viva voz”, sus testimonios.

Asimismo, le pidió que en los discursos que vaya a pronunciar no se conforme con hablar de la violencia y la inseguridad en términos generales sino que los aterrice a la sociedad mexicana dando “nombres y apellidos”.

María Consuelo Mejía, directora de CDD, señaló que el gobierno mexicano le está apostando a que el Papa se refiera a los temas candentes en México como son la violencia y la inseguridad, en términos muy generales, por lo que su organización le pide lo contrario:

“No quedaríamos satisfechos si el Papa no rompe el protocolo” que le tiene destinado el gobierno mexicano, dijo.

Y agregó:

“Sería lamentable que teniendo oportunidad de acercarse al pueblo sufriente, el Papa Francisco no lo hiciera”, comentó en rueda de prensa celebrada este miércoles.

Por su lado María de la Luz Estrada, coordinadora de violencia y derechos humanos de la misma organización señaló:

“El gobierno mexicano está apostando a que el Papa hable de generalidades en sus discursos, pero nosotros queremos que el Papa le ponga nombres y apellidos a las distintas violencias que padece el país”.

Y entre estas violencias señaló la inseguridad, la impunidad y la corrupción, temas en los que “el silencio del Papa sería muy desolador para las necesidades de nuestro pueblo”.

En la rueda de prensa también estuvo presente el fraile dominico Julián Cruzalta, asesor jurídico de CDD, quien señaló que finalmente los discursos y los encuentros que tenga el Papa con distintos sectores de la sociedad “solo dependen de él”.

Indicó que el pontífice ya está perfectamente enterado de todos los problemas que padece el país a través de los informes que le han dado los obispos mexicanos.

Concretamente, recordó que en diciembre pasado el obispo de Saltillo Raúl Vera le entregó al Papa un documento sobre la situación de los derechos humanos en México.

Asimismo, indicó que este Papa le está dando mayor prioridad a la “agenda de moral social que a la agenda de moral sexual”, como ocurría con el papa Juan Pablo II.

En la conferencia de prensa, todos coincidieron en que la agenda del Episcopado mexicano no coincide con la agenda del Papa Francisco, ya que el clero en México está alejado del pueblo viviendo en una “zona de confort”, por lo que esperan que Jorge Bergoglio también le llame la atención la jerarquía católica mexicana ya que el pueblo está decepcionado de ella por su lejanía y porque no ha castigado a sus sacerdotes pederastas como debería de hacerlo.

Y ejemplificaron con el “caso emblemático” del cardenal Norberto Rivera Carrea quien tiene todavía un juicio en curso en Estados Unidos por proteger a sus sacerdote pederasta Nicolás Aguilar”.

CDD también le pidió al Papa que “haga alusión a los feminicidios que están ocurriendo en México y que se proclame a favor de los derechos humanos de las mujeres, que en México siguen siendo discriminadas.

También señalaron que el Papa Francisco irá a lugares donde hay un alto índice de feminicidios –al grado de que en esos lugares ha habido alertas de género—como son: el Estado de México, Ciudad Juárez, Chiapas y Michoacán.

“Esperamos que el papa Francisco haga un llamado contundente y enérgico para que en México cesen los feminicidios y la violencia contra las mujeres”, concluyó María de la Luz Estrada.

 ¡Migajas NO, señor Papa! (Observaciones desde el México Ateo)

Herejes, desvergonzados, irreverentes, groseros, altaneros, rebeldes, desubicados, perdidos, excomulgados, endemoniados… algunos de los adjetivos con los que hemos sido señalados por los creyentes de la iglesia católica apostólica romana, los ateos.

Por el sólo hecho de expresar la negación a ser adoctrinados por la Iglesia Católica—o ninguna otra-- cuyo objeto, opino, es la domesticación de la libre conciencia universal para ponerla a su servicio, para esclavizarla, para alejar a los fieles incautos, de su—la-- verdad.

Siempre saldrán a la luz las incoherencias de la fe católica:

Hubo que rogarle al Papa para que diera audiencia a los padres de los 43 y demás deudos de desaparecidos en México. No escuchó ruego, pero decidieron los organizadores, finalmente, incluirlos “en primera fila” durante una de sus misas solemnes, la de Ciudad Juárez.

Migajas, para la desesperación de un grupo azotado por la tragedia y en perenne sufrimiento.

Los padres de los 43 se han negado a asistir a dicha misa en Juárez. A recibir migajas. No son  solamente ellos, no están solos, son cientos los padres de los desaparecidos.

Para el Vaticano, es una simple cuestión de solucionar los retos de sus relaciones públicas.

Para los sufrientes, será quizá un consuelo, no veo qué más.

La palabra “misericordia” el eslogan con que viaja el argentino. Palabra que en su boca, como podemos observar, nace muerta.

No necesitar de un dios ni de una doctrina para lograr amar al prójimo como a sí mismo dando albergue en el corazón a un auténtico sentimiento de solidaridad de paz y armonía, asusta a la sociedad --¿O suciedad?--. Que no provenga ese compromiso personal, ese fuego interno, ni de la devoción eclesiástica ni de la veneración a las deidades, es la gran herejía que acusan, es el “pecado mortal” de los hombres y mujeres ateos. Paradójicamente, son usualmente humanos que intentan actuar con bien sin mirar a quién, y que en mi observación, actúan con mucha más transparencia coherencia y honestidad que los humanos religiosos.

Los derechos inalienables de los mexicanos no han dejado de ser ninguneados pisoteados ignorados e incumplidos por nuestra sociedad mayoritariamente católica y sus jefes en el Vaticano, cualquiera lo puede observar, puesto que todo sigue igual, la situación de los derechos humanos en nuestro ultra católico México, no cambia, sino empeora. ¿Cuándo habremos de despertar masivamente a esta realidad?

Fuente: Proceso|  RODRIGO VERA | JANE DE LA SELVA