lunes, 16 de enero de 2012

Sacrificó el Presidente a los mexicanos

Los aciertos en política macroeconómica del gobierno actual se han dado en detrimento de las condiciones sociales de la mayor parte de la población y la estabilidad que presumen las autoridades carece de dos condiciones esenciales: no endeudamiento y empleo pleno, sostiene el Centro de Investigación en Economía y Negocio (CIEN) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus estado de México.

El compromiso del presidente Felipe Calderón de lograr un crecimiento del ingreso per cápita de al menos 20 por ciento en su sexenio quedó opacado por la involución de esa variable: cayó 2 por ciento en el periodo, en contraste con el aumento hasta de dos dígitos registrado en otros países de América Latina, como Brasil, donde subió 15 por ciento; Argentina, con 23 y Perú, con 26.

El bienestar de la población dejó de ser imperativo social del gobierno actual y los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo sobre creación de empleos y crecimiento sostenido acelerado se convirtieron en quimera para el país, sentencia el CIEN en un análisis sobre los desafíos y oportunidades de 2012.

El crecimiento económico ha sido escaso; la generación de empleos formales, magra e insuficiente; las condiciones laborales son más precarias, la informalidad se ha incrementado de manera alarmante y, por si fuera poco, la pobreza e inseguridad son problemas que cada vez afectan a más millones de mexicanos, explica el centro, presidido por el investigador José Luis de la Cruz Gallegos.

Con esos resultados, pronostica, el último año del gobierno de Calderón deja nulas esperanzas para que en 2012 la culminación del sexenio sea exitosa. Abunda que al menos en el primer semestre habrá un escenario poco propicio para la solución de problemas a corto plazo, sobre todo con un escenario en el que persiste la falta de consensos y la inestabilidad política.

Por lo pronto, advierte que diversos sectores de la industria ya reportan marcada desaceleración, como la automotriz, la manufacturera, la minería y el sector eléctrico.

Ante la falta de programas que ayuden a compensar los desequilibrios por venir aumenta la incertidumbre sobre lo que pasará en la economía, indica.

Los desafíos del país son estructurales y requieren un verdadero plan de desarrollo a largo plazo con programas concretos e integrales. Así, el CIEN considera de plano que en el mejor de los casos las soluciones sólo podrán darse con el futuro gobierno.




Fuente: La Jornada