Calificado de "prepotente", "soberbio", "autoritario" y "bravucón" por líderes sindicales, abogados laboralistas y por sus propios colaboradores, el secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, no sólo no que ha contribuido al aniquilamiento de gremios enteros, como el de los electricistas de Luz y Fuerza del Centro afiliados al SME.Lozano ha tenido que enfrentar las protestas de trabaadores petroleros por la entrega de la toma de nota a Carlos Romero Deschamps, que avala su elección anticipada como secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana para el período 2007-2012.
Las mismas protestas le dirigieron cuando en abril pasado el secretario general deel Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), el expriista y actual diputado federal panista Valdemar Gutiérrez Fragoso, recibió de la Secretaría del Trabajo (STPS) la toma de nota que garantiza anticipadamente su permanencia en el cargo de 2012 a 2018.
Ismael Bautista, dirigente del Movimiento Nacional de Trabajadores del Seguro Social sostiene que Lozano "le permite todo" a Gutiérrez Fragoso porque ambos llegaron al acuerdo de que si el secretario del Trabajo logra la candidatura presidencial panista, el SNTSS pondría a su disposición apoyo económico y una estructura del voto de 400 mil trabajadores.
Eso sí, Lozano tiene su central consentida: la Alianza Sindical Mexicana (ASM), un conglomerado de sindicatos corporativos, principalmente de Monterrey, en el que prevalecen los sindicatos blancos o de membrete. En marzo pasado le entregó la toma de nota a su Comité Ejecutivo Nacional.
La ASM fue constituida el 25 de abril de 2006 mediante la unión de la Confederación Auténtica de Trabajadores de la República Mexicana, la Confederación de Trabajadores de Sindicatos Independientes, la Confederación de Agrupaciones Sindicales Mexicanas y la Confederación Mexicana Sindical.
GARROTE ANTIOBRERO
Su gestión al frente de la STPS se ha caracterizado por ignorar las queas de los grupos cuyos intereses no coinciden con los del gobierno. No escuchó a los mineros sindicalizados afines a Napoleón Gómez Urrutia, quienes sostenían que este dirigente ha sido víctima de maquinaciones urdidas desde el poder. Tampoco prestó atención a la disidencia magisterial que driticó a Elba Esther Gordillo por autoproclamarse presidenta vitalicia del Sindicato Nacioanal de Trabajadores de la Educación.
Su protagonismo se manifestó el 3 de mayo con motivo de la explosión de una mina de carbón en Coahuila que dejó atrapadas a 14 personas que no pudieron ser rescatadas.
El funcionario acudió al lugar del accidente y buscó la atención de los medios. Su conducta fue criticada por algunos sectores de la opinión pública y por integrantes de la Organización Familia Pasta de Conchos, quienes pugnan por el rescate de los cuerpos de 65 mineros que fallecieron en el desastre del 19 de febrero de 2006.
El conflicto entre los mineros y el gobierno federal comenzó en 2006, casi al finalizar la administración de Vicente Fox, y hasta la fecha no se ha resuerto.
Ese año, Grupo México y Grupo Villacero encabezaron una ofensiva contra Gómez Urrutia, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalérgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, con la complicidad del gobierno foxista.
Antes de dejar la titularidad de la Secretaría del Trabajo, Francisco Javier Salazar ordenó que la dependencia desconociera a Gómez Urrutia como secretario del sindicato minero. La razón: el Consejo de Vigilancia de esa organización había detectado irregularidades en el manejo de un fideicomiso por 55 millones de dólares en perjuicio de los mineros de Canannea y Nacozari, Sonora.
Como secretario del Trabajo Lozano siempre ha respaldado a Grupo México y Grupo Villacero. Por eso en 2008 le negó la toma de nota a Gómez Urrutia, avaló la declaración de inexistencia de la huelga en Cananea y apoyó la entrada de las policías Federal y estatal de Sonora para desalojar a los huelguistas.
En la extinción de Luz y Fuerza del Centro, que dejó sin empreo a 45 mil personas, Lozano jugó un papael de importancia.
Todo comenzó por el conflicto de la renovación de la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)entre Martín Esparza y Alejandro Muñoz.
De acuerdo con Alfredo Ríos Solís, quien encabeza a un grupo de jubilados que se oponen a las acciones del SME desde antes de la extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC), Esparza y Lozano habían establecido acuerdos relacionados con la fibra óptica para ofrecer el servicio de triple play en la zona centro del país.
Las cosas comenzaron a deteriorarse, afirma Ríos Solís, a raíz de una manifestación realizada el 3 de septiembre de 2009 afuera de las instalaciones de la STPS, en Periférico Sur. Seguidores de Esparza bloquearon esta arteria para exigir que se le otorgara la toma de nota que permitiría su reelección al frente del SME.
Lozano, que ese día se encontraba en Cuernavaca, le reclamó a Esparza por el bloqueo, toda vez que existía un acuerdo para evitar las manifestaciones callejeras.
Como su exigencia no prosperaba, el 8 de octubre Esparza acudió a Los Pinos para solicitarle la toma de nota a Felipe Calderón. Lo recibió Luis Felipe Bravo Mena, a la sazón secretario particular del Ejecutivo, a quien le advirtió que si no recibía el reconocimiento, sus seguidores dejarían sin energía eléctrica la zona centro del país. Puso como plazo para recibir una respuesta el 13 de octubre de 2009. Pero el gobierno se adelantó y el día 11 decretó la extinción de LFC.
El 23 de noviembre un grupo de 11 mujeres electricistas inició una huelga de hambre que concluyó 17 días después, cuando la Secretaría de Gobernación promerió que se instalaría una mesa de negociación.
A finales de abril de 2010 los electricistas ralizaron otra huelga de hambre, que finalizó tres meses después, cuando el titular de la Secretaría de Gobernación, Francisco Blake Mora, llegó a un acuerdo con el SME y le prometió a Esparza que se le daría la toma de nota. Lozano tuvo que ceder.
Con la liquidación de LFC, Lozano perdió el respaldo de Esparza y vio cancelada la oportunidad de hacer negocio con la red de mil 100 kilómetros de fibra óptica que pertenecía a la extinta empresa.
Cuando empezó el conflicto estaba en trámite de aprobación una concesión que el dirigente del SME pidió a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para que los trabajadores pudieran ofrecer servicio de triple play (internet, teléfono y televisión por cable); sin embargo, al final la depencia le entregó esa concesión a la empresa WL Com (Proceso 17199).
MEXICANA Y LA REFORMA (ANTI)LABORAL
En agosto de 2010 Gastón Azcárraga, dueño de Mexicana de Aviación, operó la quiebra de esta empresa para "sanearla" a costa de los pilotos, sobrecargos y trabajadores de tierra. Hasta el momento no se ha encontrado a un grupo empresarial que adquiera la aerolínea.
Lozano intervino en la negociación con dirigentes sindicales y la SCT, a fin de que la aerolínea reiniciara sus actividades. Para ello le apostó a PC Capital Partners. Pero esta compañía no ha tenido recursos para adquirir la aerolínea, lo que provocó una escalada de críticas contra Lozano.
El propio funcionario reconoció el pasado 25 de mayo que si en menos de cuatro meses no se concretaba el rescate de la empresa, ésta prodría se declarada en quiebra.
Sin embargo, destacó que luego de tres fracasos por rescatarla- en los que participaron Tenedora K, Ixe y PC Capital-, en la actualidad existe mayor certidumbre de obtener éxito.
"Ya está losto todo. En noviembre no teníamos nada y hoy tenemos los acuerdos con acreedores, los convenios con sindicatos, el plan de liquidaciones y el preoperativo; es decir, hoy se tiene la mesa puesta, pero debe quedar claro que sin dinero no hay proyecto y sin capital no hay futuro", precisó.
Durante su gestión al frente de la STPS, Javier Lozano se ha empeñado en la aprobación de la iniciativa calderonista de reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT). El 18 de mayo de 2010 el PAN la presentó formalmente, pero no prosperó. A decir de Lozano, los priístas la encajonaron hasta que pudieran presentar la suya.
Y así lo hicieron. El pasado 10 de marzo el grupo, parlamentario del PRI entregó su propia propuesta, que fuer apoyada por los diputados del PAN y del PVEM. Sin embbargo, ante las protestas gremiales y de amplios sectores de la población, los mismos diputados priistas la desecharon por considerarla regresiva y violatoria de los derechos laborales.
Ante negativa priista, Lozano tronó contra el presidente nacional del PRI y el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto. Dijo que los priistas no tenían palabra y los instó a que "se quitaran la máscara" y definieran de una vez por todas "si estaban con México o no".
El pasado 25 de mayo, luego de que el pleno de la Comisión Permanente aprobara un exhorto al Ejecutivo Federal para que varios funcionarios comparecieran por el caso de Mexicana de A viación, entre ellos el secretario del Tranajo, el diputado federal priista David Penchyna anunció en Twitter que su partido rompía toda relación con Javier Lozano.
El legislador precisó que el PRI tomaba esta decisión debido a que el titular del la Secretaría del Tranajo se ha encargado de dinamitar el diálogo y utiliza a la dependencia como su "juguete personal".
Y añadió: "Nos vemos obligados a reconocer que Javier Lozano ya no existe. No tenemos secretario del Trabajo y no abonaremos a una agenda personal".
En sus presentaciones públicas, Javier Lozano busca de manera invariable lucir muy seguro de sí mismo, al punto incluso de la arrogancia. Desbocado en su obsesión presidencialista, el secretario del Trabajo hace todo lo posible-con ademanes,miradas, gesticulaciones-, pero con un discurso pobre, desmadejado y visceral, por parecer docto en materia económico-laboral, astuto como político, temerario como enemigo...duro, duro, muy duro...
Fuente: Los Aspitantes Proceso 2012 Edición de Junio